
Cuando hay mucho trabajo, no hay tiempo que perder esperando a que el horno alcance la temperatura adecuada. La demora en el calentamiento retrasa el proceso de cocción, y un calor irregular hace que los alimentos no se cocinen uniformemente. Por eso hemos incorporado elementos calefaccionales de halógeno en nuestros hornos de cocción y en las unidades de calentamiento: así, se puede alcanzar rápidamente la temperatura deseada y mantenerla constante.
La calefacción por halógeno utiliza lámparas de cuarzo-halógeno que emiten una intensa energía radiante de onda corta. La respuesta es inmediata: la energía se genera en segundos, a diferencia de lo que ocurre con los elementos tradicionales de carcasa metálica, donde se necesita más tiempo para que el horno alcance la temperatura adecuada. En las unidades de calentamiento, esto significa que los alimentos permanecen en la zona segura, con mínimas fluctuaciones de temperatura. En los hornos, esto significa una recuperación más rápida después de abrir y cerrar la puerta del horno, además de un calor más uniforme para lograr una cocción óptima. Las especificaciones son importantes: estos elementos suelen funcionar a 200–240 V, y su potencia debe ser adecuada para que haya una distribución uniforme del calor, sin zonas demasiado calientes.
En una cocina ocupada, esta velocidad afecta directamente el flujo de trabajo. Se puede comenzar a cocinar antes, se pueden hornear más alimentos por hora, y no hay necesidad de lidiar con las fluctuaciones de temperatura que afectan la calidad de los alimentos. Los elementos de halógeno también concentran la energía donde realmente es necesaria: el calor radiante actúa directamente sobre los alimentos, lo que permite mantener la calidad de los mismos mientras se consume menos energía por ciclo. El resultado es menos alimentos mal cocidos o sobrecocidos, menos desperdicio y un flujo de trabajo más ordenado cuando hay mucho trabajo.
La instalación es sencilla, pero es necesario tener en cuenta las altas temperaturas que generan estos elementos. Por eso, se requiere un espacio adecuado, un montaje seguro y un termostato adecuado para evitar excesos de temperatura. Estos elementos funcionan bien en los armarios de calentamiento y en las unidades de exhibición, y también pueden complementar el rendimiento de los hornos, siempre y cuando la cavidad del horno y sus controles estén adaptados a la capacidad de estos elementos. Hay que considerarlos como parte de un sistema de calefacción bien diseñado, y no como un reemplazo simple. De esta manera, se podrá obtener el calor rápido y uniforme que se necesita durante épocas de alta actividad.